Cuando anuncian una charla sobre redes sociales cabe esperar, por lo general, una arenga a cargo de líderes de opinión empeñados en convencernos de que la Web 2.0 es el cúlmen definitivo de dos siglos de avances informáticos (de Charles Babbage a esta parte). Por ello ha sido una grata sorpresa acudir a esta exposición de Lorena Fernández dentro del ciclo de ponencias veraniegas del grupo E-Ghost de la Universidad de Deusto, planteada desde un ángulo realista y crítico, en la que se han dicho cosas que no agradarán a esa legión de betatesters que entrenan día y noche en el manejo de herramientas de moda como Facebook y Twitter, tan inasequibles al desánimo como ignorantes de los peligros que acechan en las profundidades del ciberespacio.
Aparte de la situación desastrosa de la seguridad personal en la Web 2.0 (ingeniería social, robo de identidades, linchamiento moral y persecución implacable del más tonto), hay varias cuestiones de problemática resolución. Sí, es cierto, todo el mundo está en las redes: empresas, particulares, organismos públicos… O si no, pronto lo estará. Pero, ¿qué hay de la propiedad y la disponibilidad de los datos? ¿Qué quieren hacer de verdad con ellos quienes tan solícitamente se ofrecen para custodiarlos? ¿Qué sucede si el gestor de una red social quiebra y sus servidores desaparecen de la Web 2.0? ¿Cómo garantizar que los propietarios de la información sigan siendo dueños efectivos de la misma en un entorno informático dominado por la descentralización, el cloud computing y la letra pequeña de licencias abusivas?
Sin el Free Software no habrían sido posibles las redes sociales. Pero estas redes no son del todo libres. La impresión es que nos hallamos a mitad de camino entre una propiedad exclusiva al estilo Microsoft y las soluciones libres al 100%, donde Richard Stallman no tendría motivos para ponerse borde y el usuario podría decidir soberanamente sobre sus propios datos. Nos ayudarán a llegar más cerca de este extremo, alejándonos del otro, las propuestas tecnológicas basadas en estándares abiertos: OpenID, OAuth, OPML, APML y microformatos (adición de significado semántico a los contenidos). Más en el blog de Loretahur.
Llevo algún tiempo sin comprar discos duros por aquello de la crisis. Como tengo una pila de ellos me dedico a reutilizar los antiguos para almacenamiento de datos, experimentación o a veces como simples pisapapeles. Pero el otro día necesitaba uno de mayor capacidad para guardar imágenes forenses y fue entonces cuando me enteré de la última felonía de la Sociedad General de Autores de España. Resulta que de un tiempo a esta parte existen soportes PATA de dos tipos: disco maestro de sistema y disco esclavo. Hasta ahora en el sistema
Los aficionados a la mitología Terminator se sienten decepcionados por culpa de un gravísimo defecto en el guión de la última secuela. La película comienza con una jauría de armatostes cibernéticos persiguiendo al protagonista principal, por figurar en una lista negra de la red informática Skynet. Pero esto es del todo inverosímil. Aunque las máquinas hubiesen podido intuir que
Acabo de leer el libro “La Protección de Datos Personales: Soluciones en Entornos Microsoft”, de J.M. Alonso, J.L. García, Antonio Soto, David Suz, José Helguero, Mª Estrella Blanco, Miguel Vega y Héctor Sánchez, editado por Microsoft Ibérica en colaboración con la