Hasta hace pocos años la mayor parte de los textos sobre ensamblador que se recomendaban en las facultades de Informática e Ingeniería eran específicos de las CPU 8088 y 8085. En una época de vertiginosos avances en computación, en la que se había pasado de los procesadores de 8 bits a los de 16, 32 y los primeros prototipos de 64 bits, la respuesta de algunos docentes a la pregunta de por qué la persistencia de unos libros referidos a un material tan arcaico, que solo funcionaba en modo real, no dejaba de tener su encanto corporativo. El 8085, según se sostenía en algún que otro prólogo, fue el primer chip utilizado a gran escala en ordenadores de sobremesa y proyectos de control industrial. Ofrecía un compendio ejemplar de todas las funciones y capacidades de una CPU, y por ello valía la pena servirse de él como referencia canónica para la enseñanza. No piensen que el argumento es nuevo. Lo mismo se lleva diciendo desde hace siglos en las facultades de Leyes con respecto al Derecho Romano: cierto que no se utiliza en nuestros días, pero al ser un sistema completo que además constituye la base de todos los aparatos legislativos de la actualidad, no se le puede dejar de lado. Por tanto el alumno tiene que fastidiarse y hacer un examen más en junio. Hay aquí parte de razón, pero en el caso de los microprocesadores el motivo de que se sigan distribuyendo manuales sobre el 8085 resulta más trivial: a los profesores les da pereza ponerse a actualizar los textos.
La guía práctica sobre Lenguaje Ensamblador, de Francisco Charte Ojeda, publicada por Anaya Multimedia, viene a cubrir este hueco, con un enfoque didáctico que va más allá de la simple ampliación temática. De hecho la programación en 16 bits para MS-DOS no constituye la base principal, sino un capítulo más del libro. En sus páginas el lector aprenderá no solo a utilizar instrucciones en ensamblador y a organizar sus programas, sino también valiosas nociones sobre tecnología de microprocesadores, incluyendo los actuales chips de 64 bits y núcleo múltiple. Aprenderá lo que son los modos de funcionamiento (real, protegido y largo), la estructura de los registros del microprocesador y su relación con las diferentes metodologías de elaboración de código.
La lectura de esta obra es altamente recomendable no solo para el programador, sino también para todo aquel cuyo trabajo o esfera de interés tenga que ver con la Informática. Para más información sobre Francisco Charte y sus libros puede hacerse una visita a su página web: Torre de babel.