Todos éramos informáticos forenses

norton

En serio. Sucedió en los primeros tiempos del PC, cuando todo aquello era nuevo bajo el sol, MS-DOS el no va plus ultra y Bill Gates sentenciaba que nadie llegaría a necesitar más de 640 kilobytes de memoria. La frase es apócrifa, pero de todos modos hizo bien en callarse lo que pudiera haber opinado sobre discos duros o frecuencia de la CPU. En aquellos días el usuario de a pie, desde el momento en que aprendía a teclear ‘dir’ y ‘Control+Alt+Supr’, tenía un privilegio que luego perdió: acceso directo al hardware. Y gracias a esto muchos recibieron sus primeras lecciones de forénsica digital, aun sin darse cuenta. Les sucedió igual que al célebre personaje de Molière, Monsieur Jourdain, que hablaba en prosa sin saberlo.

No me creen, ¿verdad? Y sin embargo, ustedes también utilizaron un minúsculo programa llamado Undelete para recuperar archivos borrados, cambiando el signo de interrogación inicial por un carácter cualquiera y volviendo a la vida algo que parecía definitivamente perdido. Sus amigas abrían la boca de admiración cuando le veían cazar a mano el virus de la pelotita o el temido Viernes Trece rastreando sus delatoras firmas con el Norton Disk Editor. Y no intente negarlo: usted mismo, en la intimidad de su cuarto, se sirvió de este mismo editor hexadecimal para aumentar su cifra inicial de fondos en SimCity y algún que otro simulador con el que se entretenía los fines de semana antes del despegue de Internet.

La edad de los pioneros y del usuario experimentado -que aprendía a fuerza de horas ante la línea de comando- llegó a su fin. Después vino la era Windows, con sus interfaces gráficos y un kernel que se hizo con el control. Las Utilidades Norton quedaron reducidas a una insípida suite de herramientas tontas y conformistas, y jamás volvieron a alcanzar su primitivo ratio de cobertura entre lo que el usuario esperaba de ellas y lo que realmente obtenía.

El círculo se cierra hacia el cambio de milenio con las primeras distribuciones Linux. El usuario volvió a tener acceso al hardware -si bien indirecto y limitado-. bash le ayudó a recuperar la línea de comandos, donde ahora puede ejecutar software procedente del mundo Unix, con una potencia y una versatilidad desconocidas en la informática de consumo. Con un entorno hardware que dicho sea de paso, hoy se encuentra a años luz no ya del existente en los tiempos del primer PC, sino incluso a comienzos de los noventa: microprocesadores varios miles de veces más potentes, discos duros con una capacidad diez mil veces superior, y los míticos 640 K de Bill Gates multiplicados por más de seis mil.

3 comentarios to “Todos éramos informáticos forenses”

  1. Solo discrepo en que durante el tiempo que tuvimos Win95 y Win98 seguimos siendo informáticos forenses.

  2. Estoy con Ein, con las primeras versiones de Windows aún podías hacer algo.
    saludos

  3. O el ILoveyou😄

    Un saludo

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