Los padres deben convertirse en hackers

En un panorama de literatura técnica dominado por guías rápidas sobre redes sociales y manualitos con viñetas de humor sobre las paradojas de Facebook, Tuenti o Second Life, sorprende encontrar un enfoque realista y valiente como el de la consultora valenciana Mar Monsoriu Flor en su libro “Técnicas de hacker para padres: cómo controlar lo que hace tu hijo con el ordenador” (Creaciones Copyright S.L., 2008). Esta obra, que a poco de salir publicada los medios comentaron en términos sensacionalistas, subrayando algunas afirmaciones de la autora: “espiar al vecino es un delito; pero espiar a los hijos es una obligación”, constituye una referencia imprescindible para padres, educadores y todo aquel que quiera ponerse al día en cuanto al impacto de las nuevas tecnologías en la vida social y familiar.

El libro de Monsoriu resulta meritorio por más de un concepto. Uno de ellos es haber hecho caso omiso de la corrección política y decir las cosas tal cual. No dejará de impresionar a quien lo lea el que le cuenten sin pelos en la lengua algo de lo que ya tenía vaga noticia, que los juzgados españoles conocen una avalancha de dramas a cual más sórdido relacionados con la conducta irresponsable de niños y adolescentes en Internet: casos de pederastia y chantaje sexual, robos de identidad, campañas de acoso moral en el colegio, etc. Es en este hecho donde debería concentrarse la atención de los medios, no en las supuestas implicaciones de una afirmación de la autoridad paterna que, por lo demás, se ve plenamente respaldada por la ley. Los padres no solo tienen el deber de controlar a sus hijos, sino que además son propietarios del ordenador que aquellos utilizan, y también responsables de los actos ilícitos que pudieran cometerse desde la conexión de Internet de su hogar.

Esta es la primera generación de la historia que viene al mundo con un grado de instrucción superior al de sus progenitores. Más cierto resulta en lo tocante a las nuevas tecnologías, en la que los chicos no solo superan a papás y mamás, sino también a maestros. Por ello es tan importante que padres, tutores y docentes se conviertan en hackers. La buena noticia es que no hace falta que pasen años sentados frente a un monitor aprendiendo técnicas sofisticadas de escaneo de puertos o lo que es el desbordamiento de buffer. Basta con que estén enterados de lo que se puede hacer -bueno y malo- con un ordenador en la jungla de las redes sociales, y aplicar unas cuantas medidas de sentido comun. Cómprense el libro, merece la pena.

Mar Monsoriu es autora de otro libro sobre el tema titulado: “Manual de redes sociales en Internet“.

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