Archive for octubre, 2010

30/10/2010

Hay un traidor dentro de mi chip

En la edición de octubre de la revista Investigación y Ciencia, tan mediocre como influyente, viene un artículo que da que pensar. Se titula “Microchips piratas” y está escrito por John Villasenor, un ingeniero electrónico que ha colaborado en el desarrollo de sistemas de radar para cartografía terrestre desde el espacio. La versión en inglés, publicada hace dos meses en la versión norteamericana, está disponible aquí. Por si no bastara con los virus informáticos, los microprocesadores y otros componentes electrónicos también se hallan expuestos a funcionamientos anómalos inducidos mediante modificaciones en su diseño. El problema se complica por culpa de la globalización. En la actualidad la fabricación de chips -para ordenadores, teléfonos móviles, maquinaria industrial, etc.- es un proceso complejo en el que intervienen numerosas empresas distribuidas en los cinco continentes. El diseño es modular, a base de bloques que se programan por separado y se ensamblan para ser comprobados en un simulador antes del montaje y la fabricación física del chip. En cualquiera de estas etapas resulta posible incluir funcionalidades parásitas que comprometan el funcionamiento futuro del chip. El desarrollo de conceptos y tecnologías de seguridad destinados a proteger la integridad del hardware constituye por tanto un importante reto de la industria electrónica.

En la era moderna la tecnología informática, más que la economía y el armamento -que en gran medida dependen de aquella-, constituye la principal baza del poder político. Los argumentos de Villasenor, al margen de la intención sensacionalista del artículo, tienen un peso tremendo no solo por la lógica en que están basados, sino a la luz de la experiencia histórica. La inserción premeditada de bugs y defectos retardados en el hardware ya se llevó a cabo de manera masiva hace nada menos que tres décadas a resultas del dossier Farewell, el cual habría inspirado un intento exitoso de sabotear la industria soviética a través de componentes electrónicos importados fraudulentamente por el Kremlin. De dichos sucesos existen algunas reseñas políticamente interesadas a través de publicaciones antisistema y la prensa del régimen comunista cubano. Conviene que el lector lea la fuente original expuesta en la página web de la CIA.

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13/10/2010

Posicionamiento en buscadores

El hecho más relevante en toda la historia de Internet no es la invención de la WWW, ni el triunfo de la movilidad, ni el wifi ni las tarifas planas; ni siquiera lo es el desarrollo de las redes sociales. El hecho fundamental lo constituye sin lugar a dudas la aparición de los motores de búsqueda. En primer lugar por una razón que resulta obvia para todos, incluso para aquellos que jamás hayan navegado por la red. El crecimiento exponencial del número de páginas web y del volumen de información harían de Internet un lugar muy incómodo de no existir medios automatizados que nos permitan abrirnos paso a través de toda esa jungla de datos hasta lo que verdaderamente nos interesa. Las arañas de Google, Inktomi, Ask y All the Web, con sus extensas redes de ordenadores, sus sofisticados algoritmos de búsqueda y sus bases de datos, son los cartógrafos que trazan los mapas de lo que de otra forma sería una terra incógnita inaccesible al internauta.

Pero no es este el único motivo por el que valen tanto y cotizan en bolsa. Al convertirse Internet en un canal de noticias y operaciones comerciales, el buscador adquiere una posición estratégica. Su poder para hacer que una oferta múltiple coincida al milímetro con una demanda segmentada y caótica lo convierten en un elemento imprescindible de la economía mundial. Por no hablar del enorme ahorro de costes que supone para las empresas el cambio del paradigma publicitario. Antiguamente era necesario invertir grandes cantidades de recursos en una campaña que llegara a la mayor cantidad de público posible, para ir destilando a partir de ahí un número mucho menor de clientes potenciales. Ahora de lo que se trata es de poner a esos clientes las cosas fáciles para que lleguen por sí mismos a los productos o servicios. Por ello es tan necesario entenderse bien con los buscadores. En la economía moderna el director de marketing cede su puesto al experto en posicionamiento.

Conviene deshacer un equívoco: experto en posicionamiento no es aquel que domina un par de trucos tipo google bombing, manipula etiquetas de las páginas web, o roba dominios a la competencia. Esas prácticas, aparte de estar pasadas de moda y no servir para nada, resultan contraproducentes. A los buscadores no les gusta la manipulación, y si son capaces de expulsar de sus índices a empresas tan señeras como BMW Alemania por haber hecho trampas con el pagerank de Google, imagínate lo que harán contigo, que eres el último mono y trabajas para una inmobiliaria de Santander. Un posicionamiento en buscadores, como todo en la vida salvo los altos cargos políticos, se consigue a base de estudio y duro trabajo: organizando bien tu sitio web, depurando la programación, poniéndose en el lugar del cliente a la hora de elegir los términos de búsqueda que habrán de figurar en los tags y el texto de las páginas y, en fín, haciendo todo lo que sea posible para facilitar la tarea de las arañas cuando vengan de visita.

Lo que interesa no es un número elevado de visitas, sino la mayor cantidad de clientes potenciales, y dentro de esta, un número lo suficientemente grande de clientes dispuestos a dejarse fidelizar. En el comercio electrónico no hay que salir a buscar a los clientes: son ellos los que quieren llegar hasta tí. La misión de un buen experto en posicionamiento consiste en abrirles un camino. Esta es la razón de que Google se haya convertido en el Santo Grial de la economía, más que los blogs, las redes sociales, la nube y todas esas innovaciones tan espectaculares de la web 2.0.

08/10/2010

Ataque DdoS contra la S.G.A.E. y el Ministerio de Cultura

Hace pocos días las páginas web del Ministerio de Cultura y la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) permanecieron inaccesibles durante varias horas como consecuencia de un ataque de denegación de servicios distribuidos (DdoS) lanzada por “Anonymous”, un grupo de usuarios pertenecientes a la red del portal americano 4Chan, sitio cuya finalidad consiste en compartir imágenes de todo tipo y otros contenidos. El ataque DdoS consiste en lanzar una oleada de peticiones al servidor web, de modo que no pueda resistir la carga y el servicio quede suspendido. Durante ese tiempo otros usuarios que quieran acceder a las páginas de Internet -en este caso de la S.G.A.E. y el Ministerio de Cultura, no podrán hacerlo debido a la congestión de tráfico provocada por medios artificiales. Fuentes del Ministerio de Cultura confirmaron que la caída fue consecuencia de un ciberataque que les dejó offline, impidiendo al personal la navegación y el envío de correos electrónicos. La SGAE ha calificado como “bastante grave” e “injustificable” este ataque conjunto, que llevaba desarrollándose desde hacía algunas semanas contra un número de objetivos en respuesta al intento de cierre de redes P2P. El 17 de septiembre, ya lanzaron un ataque contra la Asociación Americana de la Industria Musical (RIAA) y la Asociación Americana Cinematográfica (MPAA), que resultó en repetidas caídas del servidor y casi dos horas de inactividad de la web.

Estos ataques contra entidades oficiales que promueven leyes de economía sostenible y normas restrictivas para el intercambio de contenidos son altamente representativos no solo del sordo combate que se viene librando de unos años a esta parte entre diferentes concepciones de la propiedad intelectual -la gran empresa contra el usuario de a pie- sino también del alineamiento de determinados organismos españoles con respecto a los grandes intereses corporativos de la industria mediática norteamericana. A menudo uno se pregunta por qué Javier Bardem hace tanto cine en Estados Unidos, o cómo es que las chabacanas e impresentables películas españolas reciben todas esas nominaciones de la Academia. Algo tendrá que ver el apoyo incondicional a una causa infame y en la que aparentemente un gobierno de izquierdas tiene tan poco que ganar como la de poner trabas al intercambio P2P. Los atacantes lo saben. El otro día fueron explícitos al respecto.