Posts tagged ‘iphone’

09/10/2012

¿Por qué pierdo mis datos al actualizar iOS?

La respuesta a este problema, que afecta a más de un usuario impaciente, no puede ser en la mayor parte de los casos más simple: porque no te lees con atención los mensajes que iTunes muestra en pantalla durante el proceso de descarga e instalación del nuevo firmware. No me refiero a ese en el que se avisa de que al actualizar el software se borran todas las aplicaciones descargadas de la AppStore y de las cuales aun no existe una copia de respaldo. El usuario entiende este riesgo y casi siempre se muestra conforme. Al fin y al cabo todo ello se podrá instalar nuevamente sin mayor problema. Las protestas van dirigidas contra la pérdida de elementos irreemplazables como listas de contactos, canciones, fotografías, videos o incluso documentos confidenciales del usuario.

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18/09/2012

Por qué el iPhone suena mejor a través del Dock

Este es un efecto que probablemente habrán notado los aficionados a la música de calidad (jazz, clásica), y que tiene que ver con una de las facetas más meritorias de los modelos más avanzados del iPhone -incluyendo artículos relacionados como iPod e iTouch-. Los dispositivos portátiles de Apple están pensados no solo como reproductores de ocasión para el autobús o el jogging. Llegado el caso pueden servir como complemento ideal para un equipo de sonido de alta calidad, con la doble opción de conectarlos al amplificador a través de un cable de entrada normal (line in) o directamente en el dock o bahía que cada vez con mayor frecuencia los equipos de alta fidelidad incluyen para iPhone/iPod. Aunque la fuente es la misma, en este último caso el sonido tiene una calidad más alta. ¿Dónde está la diferencia?

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26/09/2011

El 20-N y los ordenadores portátiles de sus señorías

Dentro de poco habrá un cambio de gobierno en España, con todos los trastornos organizativos que ello comporta. Gran número de diputados y senadores tendrán que dejar sus actas para que se hagan cargo de ellas otros tantos candidatos pertenecientes a las listas vencedoras. El ejecutivo cesará, y con él un concurrido séquito de asesores, cargos públicos, personal auxiliar y otros parásitos. Una pregunta que nadie ha tenido tiempo de plantearse, pero que inevitablemente ha de surgir a última hora, es la siguiente: ¿qué se va a hacer con respecto a los ordenadores portátiles, las agendas electrónicas, smartphones y teléfonos móviles de alta gama cedidos por la administración a sus actuales titulares para facilitar el desempeño tanto de sus cometidos oficiales como de actividades particulares condicionadas al ejercicio de una actividad representativa en las instituciones del Gobierno Central?

Antes de explicar por qué esto constituye un problema, tenemos un avance en la polémica generada a raíz del reciente cambio político en la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha. Por más que la Presidenta Cospedal insiste, los miembros salientes del gobierno de José Barreda y sus adláteres se niegan a devolver 113 teléfonos de gama alta –principalmente iPhones y Blackberries- valorados en aproximadamente 70.000 euros. La prensa conservadora presenta estos hechos como un capítulo más en el historial de despilfarro paranoico y pésima gestión del ex Presidente Barreda. Los socialistas se protegen con acusaciones de acoso y de mala fe, y los usuarios de Internet están divididos en dos bandos, los que saturan el Twitter con entradillas insidiosas sobre la cara dura de la clase política y aquellos que prefieren tomárselo con cínica ironía: si te ponen en la mano uno de esos chismes tan virgueros, es normal que si luego te lo tienen que quitar sea por encima de tu cadáver.

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31/01/2010

El fin de la privacidad

Demoledor artículo el que publica la revista alemana “Der Spiegel” en su segundo número del 2010 (2/11.1.10), en el que bajo el título “La empresa que sabe de usted más que usted mismo” pasa revista a las causas que pueden convertir a Google en protagonista de conflictos con empresas, gobiernos y sus propios usuarios. Google Books y su pretensión de digitalizar todos los libros del mundo traerá problemas con las editoriales. El desarrollo de innovaciones como Google Earth, Google Street, el navegador Chrome e incluso un teléfono móvil propio harán que otros se pongan a temblar por el futuro de los negocios. El ciudadano de a pie pasa un buen rato contemplando el espectáculo, tal vez con la idea -no pocas veces erronea- de que la lucha a muerte entre el Tiranosaurus Rex y el Triceratops supone algún tipo de ventaja para lemures, ornitorrincos y otros bichejos del comun: más donde elegir, mejores productos, mayor comodidad en la búsqueda de información y menos gasto en telecomunicaciones. Que se fastidien los fabricantes de GPS si es designio del olimpo tecnológico que el teléfono móvil o el iPhone incorporen de serie esa misma funcionalidad.

Mientras las grandes empresas -Barnes & Noble, Nokia, Microsoft- y los gobiernos convocan asesores jurídicos, el hombre de la calle es poco consciente de la medida en que el progreso tecnológico afecta a sus propios intereses. Ciertamente si Google se ha vuelto imprescindible para navegar por Internet no es porque alguien lo haya impuesto. Fue el pueblo quien lo aceptó, votando con sus ratones y teclados. Un modelo de negocio basado en informaciones publicitarias discretas y específicas, que aparecen en el margen derecho de la pantalla durante las consultas que hace el usuario, es útil, amable y no contaminante. Si alguien quiere enlaces sobre fotografía digital, ¿qué hay de malo en ofrecerle también anuncios sobre cámaras, seleccionados en función de la consulta y un historial de búsquedas previas? El problema está cuando nos podemos a pensar en cómo puede saber Google -una simple máquina- que tengo una Panasonic Lumix LX2, para acto seguido recomendarme el modelo superior con avances que me permiten sacar unos verdes más saturados, tipo película Fujichrome, de mis entornos favoritos de turismo rural, como por ejemplo la campiña segoviana.

Google es una empresa formada por especialistas que se han convertido en obsesos del procesamiento de datos. Nadie sabe lo que se hace aquí con la información suministrada por los usuarios, pero si de vez en cuando arrojaran un poco de luz sobre este asunto contribuirían al bien público en mayor medida que mediante el desarrollo de todas esas novedosas herramientas como Chrome, Wave o el Google Phone que, en el fondo, no son más que un banal pasatiempo. El próximo tsunami innovador tiene que ver con el sentido de la vista. Para entenderlo, mejor poner como ejemplo algunas situaciones hipotéticas pero del todo plausibles.

Un miércoles por la noche el editor norteamericano Tim O’Reilly sale con su señora al porche de su casa y enfoca el teléfono móvil hacia el cielo estrellado. Gracias al GPS  y un sensor de posición en la pantalla van saliendo los astros con etiquetas amarillas que indican sus nombres. Esposa boquiabierta. Marido no menos. Ideal para aprender astronomía, ¿no? Otra: salida nocturna en una gran ciudad. Qué rollo. ¿A dónde vamos? Asi que iPhone en mano buscando twitters emitidos en el vecindario. Gran número de ellos vienen de un club en las cercanías, con mucho ambiente, otros de un tugurio donde se organizan peleas ilegales de gallos. Lo echamos a cara o cruz. La misma ciudad un poco más tarde. Chico en la disco a las 2 de la mañana. Entra universitaria anónima, morena despampanante que va haciendo que los iPaqs se cuelguen a su paso. Pero nuestro pisaverde lleva un iPhone. Enfoca con él a la mina y le saca una foto. Google busca el rostro en una base de datos compuesta por miles de millones de imágenes y encuentra el perfil de la chica en Facebook: cómo se llama, dónde vive, qué estudia, y finalmente lo más importante: cuál es su número de móvil.

El primer ejemplo es real: sucedió un miércoles por la noche a comienzos de este mismo año. El segundo está en fase experimental, y el tercero llegará muy pronto. Asi que mucho cuidado con Google. Merece la bendición del Papa y no podemos vivir sin él, pero no debemos olvidar que es un kraken de la Sociedad de la Información. Sabe más sobre tí que tú mismo. Ahora mismo una parte de tí está dentro de sus bases de datos. Conviene reflexionar sobre el tema. Como empresa Google es sin duda uno de los proyectos más fascinantes que se haya emprendido jamás. Pero también ha puesto en marcha un proceso masivo de destrucción de la privacidad que no se sabe hasta donde puede llegar. Rebasa la potestad normativa de los estados y el poder de las grandes multinacionales. Cuando estés distraido con tu iPhone en el metro, moviendo iconos con cara de alelado, dedica un par de minutos a reflexionar sobre esto: ¿no es hora de que el ciudadano deje de pensar en juguetes y lo haga en cómo reclamar una mayor capacidad de decidir sobre sus propios datos, que son los que en último grado han hecho posible esta revolución de las nuevas tecnologías?